Muertes evitables

Hace seis meses yo renegaba porque en mi edificio habían cortado el gas, y tenía que venir el inspector a ver si todo en mi casa estaba en regla.

Hace una semana yo contaba en Facebook que durante dos noches seguidas me levanté porque sonaba la alarma de monóxido de carbono en mi cocina. Mis contactos me decían “qué raro, ¿cómo que tenés una alarma de monóxido de carbono?”

Hace dos días tuve que faltar a mi trabajo porque en mi departamento saltó la térmica y no podía volver a dar luz. Tuve que llamar a un electricista de urgencia. Resultó que se había quemado la térmica.

Y ayer una explosión en la ciudad de Rosario derrumbó un edificio y hasta el momento se cuentan 11 víctimas fatales.

¿Por qué se tiene que llegar a eso? Existiendo normas de seguridad, existiendo mucha gente que pasa y siente olor a gas, existiendo alarmas de gas, de humo, de monóxido de carbono… Porque total no pasa nada, no levantés la perdiz que te cortan el gas.

Cuando hacemos las cosas bien, tenemos complicaciones: gastar dinero en alarmas, en caños gruesos para el gas, en salidas al exterior, ventilaciones y chimeneas, en llave térmica, disyuntor, cable grueso, tomacorrientes. Todo eso es dinero, es tiempo, es paciencia.

Pero cuando hacemos las cosas más o menos, estamos librando al azar nuestra vida y la de todos nuestros vecinos.

Medidas de seguridad en el hogar

Yo vivo en un departamento muy pero muy viejito y chiquito. Cuando vine aquí ya tenía la experiencia de haber vivido anteriormente en otro departamento antiguo, así que actué de inmediato en algunos puntos mínimos:

  • Retirar por completo todos los caños de gas de cobre, delgados, que se usaban antes. 
  • Quitar todo tipo de pantalla de calefacción, de hecho, no dejé nada de calefacción a gas.
  • Poner llave térmica y disyuntor. La llave térmica corta la electricidad cuando aumenta la temperatura, previniendo un incendio. El disyuntor, cuando hay sobrecarga de consumo. También reemplacé los tapones correspondientes a mi departamento (que hay a la entrada del edificio) por llave térmica.
  • Reemplazar cables delgados por cables gruesos, y tomacorrientes dañados, colgando o sin tapa, por zapatillas de primera marca con cinco o seis tomas, atornilladas a la pared.
  • Siempre contratar personal matriculado o sumamente recomendado (y no porque cobre poco sino por su seriedad)
  • Poner una alarma de monóxido de carbono: este gas es invisible, inoloro, imperceptible. Sin una alarma, no podemos saber que está allí. Si los lugares tienen la ventilación reglamentaria y los artefactos funcionan correctamente, además de asegurarse que hay chimenea a los cuatro vientos para termotanques, calefones y calderas, la alarma no es necesaria. Pero en mi casa todavía me faltan hacer algunas cosas y por eso prefiero tenerla.

Tener problemas porque suena la alarma, porque salta la térmica, porque te cortan el gas, no es nada. Que te explote la casa o se incendien los cables, por ahorrar unos manguitos, por la soberbia de pensar que “no pasa nada” o por no tener ganas de ocuparse… puede ser fatal.

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