La impresión 3D… ¿para qué me sirve?

Cuando empecé a imaginarme que podría comprarme una impresora 3D no sabía más que por intuición para qué me iba a servir.

“Para enseñar”, digo siempre. Aprender, para enseñar.

Sin embargo, en estos días, que pude dedicarle unas horas, empecé a darme cuenta de una de las cosas que está ocurriendo en mi casa: la impresora 3D resuelve pequeños problemitas cotidianos a través del diseño de objetos a medida.

Voy a mostrar algunos ejemplos:

En casa se iban juntando frascos de mermelada vacíos, hasta que los tirábamos… entonces se me ocurrió diseñar unos aros con nombres de especias y tener un “especiero configurable”:

Especiero realizado con dos frascos de mermelada vacíos y una etiqueta de plástico impresa en 3D
Especiero

Otro ejemplo, con la cuarentena y las tantísimas reuniones por videoconferencia, llega un momento en que se necesita usar el celular mientras se carga, o mientras tiene conectados auriculares. Entonces diseñé un soporte para celular:

Soporte para apoyar el celular mientras se carga para realizar videoconferencias
Soportes para celular

Hoy me di cuenta de las horas que llevo desenredando cables de auriculares. Busqué en internet un porta auriculares, encontré este modelo para descargar gratis, y en una hora y media ya lo tenía listo:

Porta auriculares que evita que el cable se enrede
Porta auriculares

Y por supuesto, sigo imprimiendo souvenires y regalitos varios:

Manitos con dedos en V, carpinchos y pañuelo símbolo de la legalización del aborto, todo impreso en 3D
Carpinchos, Pañuelo verde, Dedos en V

Creo que me falta muchísimo por aprender pero de a poco le voy viendo el sentido, y cada vez me gusta más. Ya quisiera saber diseñar cosas más complejas, y tener una impresora que utilice otros materiales. Quizás con el tiempo, llegue.

¿Qué es el software libre?

Para hablar de Software libre primero es importante pensar en qué es el software. Se llama software a la parte intangible de un sistema informático, es decir, a los programas.

El concepto que agrupa al equipamiento se llama Hardware (“ferretería”)

  • Hardware: teclado, monitor, mouse, impresora, etc.
  • Software: sistema operativo, procesador de textos, programas para dibujar, para escuchar música, etc.
  • Insumos: papel, tinta (lo que se gasta)

¿Quién crea el software?

Los programas son creados generalmente por grupos de programadoras y programadores, además de gente que se ocupa del diseño gráfico, del diseño de interacción, arquitectura de la información y muchos etcéteras.

Digamos que para crear un “programita” sólo hace falta una programadora o programador, pero para generar un proyecto grande, hay varias disciplinas que se ven involucradas, y especialistas de cada una de ellas.

Cuando se decide comenzar con un proyecto de este tipo, lo primero será pensar en cómo se va a distribuir ese proyecto: ¿se venderá cada programa por unidad? ¿se permitirá una descarga de la red para que los/las usuarios/as lo prueben por un tiempo y después paguen? ¿O se permitirá la descarga libre y gratuita?

Licencias de software

Es aquí donde entran en juego las licencias. Si el equipo de trabajo decide que cobrará el programa por unidad, como si se tratara de una fábrica de muebles, elegirán protegerse legalmente para no permitir la copia (y que ésta sea castigada como delito). Decimos que se trata de software privativo.

Si se decide, en cambio permitir que se descargue gratuitamente como “muestra gratis” se habla de freeware.

La tercer opción es la que más nos interesa. En muchísimas ocasiones, los equipos deciden que su software tendrá una licencia de software libre.

Esto significa que le brindan al usuario y usuaria, cuatro libertades:

  • La libertad de utilizar el programa para cualquier fin
  • La libertad de ver cómo está hecho
  • La libertad de modificar el programa
  • La libertad de compartir las modificaciones

Acá es donde la gente dice: “¡Qué buena onda! ¿Pero cómo ganan dinero?”

Existen muchas formas de ganar dinero en la creación y modificación de software libre. Se cobra por el servicio de instalación, de personalización, de adaptación. Se cobra por dictar cursos, se cobra por tomar un examen y dar un certificado. Pero no se cobra por unidad, porque no se están fabricando objetos tangibles sino software. Cuando te vendo un escritorio y vos te lo llevás, yo tengo que fabricar otro para poder venderlo. Cuando te descargás software que yo desarrollé, y después se lo copiás a un grupo de estudiantes, yo no tengo que hacer otro programa.

Ejemplos de software libre que seguramente utilizás

Es probable que sin darte cuenta hayas usado alguna vez software libre.

Muchos bancos, por ejemplo, utilizan el sistema operativo Linux en todos sus sistemas, y eso incluye los cajeros automáticos.

Muchos programas creados para educación, como Scratch, o TuxPaint, son libres.

Existen muchísimos más, como por ejemplo:

  • LibreOffice que tiene un procesador de textos, una hoja de cálculo, generador de presentaciones, etc. (paquete de oficina).
  • Gimp para retoque fotográfico.
  • Audacity para grabar y editar audio
  • WordPress para hacer este blog
  • Moodle para los campus virtuales
  • Y muchos otros sistemas y programas que circulan tienen licencia libre.

¿Alguna vez compraste un programa?

Si todo esto te suena raro, te hago esta pregunta: ¿Compraste alguna vez un programa? ¿Alguna vez usaste un programa trucho?

Quienes trabajan en proyectos de software libre te autorizan a que copies, veas cómo esta hecho, modifiques y hagas circular sus programas. ¿Por qué no elegirlos, cada vez que tenemos que buscar un nuevo programa?

Para identificar el software libre, hay que buscar cuál es su licencia. Si dice “Todos los derechos reservados”, es privativo. En el sitio de Photoshop, por ejemplo, dice: “©1990-2019 Adobe. All rights reserved.”

Y si dice “Licencia GPL”, o algunas de las que están en esta lista de licencias libres, podés utilizarlo sin pedirle permiso a nadie. Por ejemplo, en el sitio de Gimp, dice: “The terms of usage and rules about copying are clearly listed in the GNU General Public License.” (GPL)

Ideas para actividades asincrónicas

En nivel terciario y universitario, estamos tratando de dar nuestras materia utilizando un campus virtual. Aquí propongo algunas ideas de actividades para realizar, que no consumen muchos recursos y que fundamentalmente se basan en que nuestros/as estudiantes aprenden haciendo algo.

No se aprende tan bien con alguien que nos brinda sus saberes como con alguien que nos genera interrogantes, consignas, propuestas y desafíos.

La base: los recursos y las actividades

Recursos de Moodle: https://docs.moodle.org/all/es/Recursos
Actividades de Moodle: https://docs.moodle.org/all/es/Actividades
Otros recursos: videos, instagram, twitter, audios, textos, líneas de tiempo, mapas conceptuales

¿Querés hacer algo colaborativo?

  • Podés crear un glosario, en el que cada estudiante agregue una definición tomada de un texto
  • Podés crear una wiki por grupos, y que de a dos o de a tres tengan que editar un texto
  • También lo pueden hacer en Google Drive, por supuesto
  • Pueden armar entre todos un contenido en una cuenta de Twitter o de Instagram

¿Necesitás que te manden un TP y que lo veas únicamente vos?

  • Usá la actividad «Tarea»: ellos te envían un archivo y vos los calificás

¿Querés que estudien un texto?

  • Podés generar interrogantes poniendo frases controvertidas y que se genere un debate
  • Podés darles roles diferentes -incluso en secreto- y que jueguen. Por ejemplo: uno es el proveedor de software, el otro el que tiene que comprar, el otro el usuario final, etc. Para que no se trate de un debate de opiniones personales, es importante indicar que las respuestas se deben basar en la bibliografía.
  • Podés darles una guía de estudio, unas preguntas para que respondan donde les muestres qué es lo que tienen que tomar de ese texto.
  • Desafialos pidiéndoles que creen memes, y también podrías proponer que los suban a Instagram
  • O simplemente, que vuelquen en una línea de tiempo los datos relevantes
  • O que generen un mapa conceptual, por ejemplo con Text2MindMap

¿Necesitás comenzar con un tema nuevo?

Muy importante: darles en una hoja de ruta muy claramente explicitado lo que tienen que hacer: fechas límite, qué cosas serán obligatorias, qué cosas optativas.

En resumen: se aprende haciendo, mejor que escuchando; somos los/las docentes los encargados de guiar las actividades, enseñando a mirar en el mar de información qué es lo relevante, y proponiendo actividades de distinta índole (atendiendo a la diversidad de habilidades y recursos) que permitan trabajar con los temas hasta lograr el aprendizaje.

¿Clases virtuales por videoconferencia?

De golpe toda la gente está en su casa. De pronto, gente que antes no quería saber nada con clases virtuales, se interesa por ellas.

Y por supuesto, quienes no se interiorizaron antes, creen que las clases virtuales se dan por videoconferencia.

Además mucha gente que sí se había interiorizado, encuentra interesante este formato.

Aquí voy a ir armando un listado de razones por las cuales me opongo a que se dicten clases con esa modalidad:

Razones pedagógicas

Dar clase por videoconferencia estimula la clase expositiva, no fomenta el trabajo en grupo, obliga a los/las estudiantes a mantenerse en un lugar pasivo, o a lo sumo limitarse a preguntar (en lugar de leer, producir un resumen, un mapa conceptual, investigar, etc.)

Razones técnicas

Hoy en día, más que nunca, por el aislamiento vinculado a la pandemia se está pidiendo que no se sature la red enviando videos y audios innecesariamente. Estas videoconferencias, son innecesarias.

Por otra parte, se sobre exige a los servidores de las universidades o se cae en herramientas privativas que sólo quieren hacerse famosas para vender su producto.

Razones de inclusión

La videoconferencia invade los hogares de las personas: se oye a los chicos, las madres, a los bebés, al perro… y el estudiante debe pedirle silencio a toda su familia para no pasar pequeños papelones.

Por otro lado, si tenemos estudiantes con baja visión o audición, estamos generando una barrera de acceso. También hay barreras de acceso para quienes tienen problemas motrices.

En la mayoría de los hogares, no hay suficientes dispositivos o suficiente conectividad para que una persona esté en una videoconferencia mientras el resto de la familia quiere mirar una película, cursar otra materia, o trabajar. A veces no hay wifi, y les estamos consumiendo datos de los celulares.

Las familias tienen a sus hijos en casa, tienen que atenderlos, ¿por qué tenemos que obligarlos a asistir a actividades sincrónicas con los chicos caminando por las paredes?

Debemos innovar sin excluir. Innovar pero aprovechando todo el recorrido profesional de quienes vienen (venimos) trabajando en esto.

Mail versus Whatsapp

Quisiera hacer una comparación entre la utilización de mails versus whatsapp como herramienta de trabajo. No es que yo no utilice para nada Whatsapp, sino que sólo lo utilizo para cosas puntuales.

Aquí los motivos:

WhatsappMail
Es inmediatoEs inmediato
No permite buscar de manera avanzadaPermite realizar búsquedas avanzadas (de quién es el mensaje, si tiene o no tiene attachment, desde tal hasta tal fecha, etc.)
No permite crear etiquetasPermite utilizar etiquetas o carpetas, crear filtros automáticos, marcar con color una conversación, marcar como no leída una conversación, etc.
Es invasivo: quien envía elige cuándo enviarlo y quien recibe el mensaje ve una notificación en el momento, aunque esté en su tiempo libre.Debido a que se utilizan cuentas laborales y cuentas personales, una persona puede decidir no revisar la cuenta laboral durante los fines de semana, por ejemplo.
Es desordenadoPermite atender los pedidos desde el más antiguo hasta el más nuevo. También utilizar etiquetas como “Pendiente de resolución”, “resuelto”, “ver más tarde”, etc.
Depende del dispositivo. Los mensajes de Whatsapp suelen perderse al cambiar de dispositivo si no se hizo copia de seguridad. Los archivos son inencontrables y ocupan espacio en el dispositivo. Si no se cuenta con la herramienta necesaria para abrir un archivo, quien lo recibe tiene que instalarse una app o enviárselo por mail a sí mismo/a.Se puede cambiar una y otra vez de dispositivo, y los mensajes siguen allí y ordenados.

En conclusión, la herramienta para trabajar, que guarda históricamente y en forma organizada (por etiquetas, colores, etc), permite realizar búsquedas avanzadas, no invade el tiempo personal, y está diseñada para trabajar, es el mail.

El whatsapp en el trabajo debería utilizarse sólo para cosas como “cambiamos de aula la reunión que estamos por tener en cinco minutos”: que es cuando se requiere inmediatez, cuando se trata de un mensaje que no hay que guardar, no tiene archivos adjuntos y que no es necesario responder.

En búsqueda de la pieza perfecta

Hace unos días se me ocurrió crear una piecita encastrable con mi impresora 3D.

Todo surgió de un tema doméstico: no entran las cosas en el secaplatos, y quisiera tener una superficie donde poner más cosas pero luego guardarla y que no ocupe lugar.

Así se me ocurrió que podría diseñar una pieza encastrable para armar y desarmar una superficie donde apoyar cosas.

La primera piecita que diseñé era cilíndrica… bastante complicado de encastrar con otras. La segunda es esta, en la que puse un hexágono hueco dentro de un hexágono sólido, y luego le anexé un prisma en uno de sus lados.

Para que pudiera generarse el lugar del encastre, dupliqué la pieza y la hice hueca, encastrándola en el mismo programa, logrando una pieza perfectamente encastrable en forma lineal (hacen “clic” y todo!)

De esa manera, obtuve una pieza con la que podía crear una cadena. Así que quise mejorarla para lograr “doblar”, o “tejer” una superficie más que una cadena.

Dupliqué la piecita y empecé a hacer intentos varios. Muchos fracasos, algunos éxitos.

Hoy llegué a esta nueva pieza que puede engancharse desde varios lados. Sigo imprimiendo (cada una lleva casi una hora):

¿Cuándo dejó de tener sentido dar esta clase?

Durante toda mi vida trabajé en informática educativa, desde diversos roles. Hoy me encuentro elaborando un material con mi equipo de trabajo, y surgió un tema que realmente nos sorprendió.

Lo confirmamos leyendo en Wikipedia:

Un kilobyte es una unidad de almacenamiento de información cuyo símbolo es el kB (con la ‘k’ en minúsculas) y equivale a 103 (mil) bytes. Aunque el prefijo griego kilo- (χίλιοι) significa «mil», el término «kilobyte» y el símbolo «kB» se han utilizado históricamente para hacer referencia tanto a 1024 (210) bytes como a 1000 (103) bytes, dependiendo del contexto, en los campos de la informática y de la tecnología de la información.123

Para solucionar esta confusión, la Comisión Electrotécnica Internacional publicó en 1998 un apéndice al estándar IEC 60027-2 donde se instauraban los prefijos binarios, naciendo la unidad kibibyte para designar 210 bytes y considerándose el uso de la palabra kilobyte no válido a dichos efectos.

Es decir que, siguiendo con la misma fuente, ahora son estas las Unidades de medida de Información:

Sistema Internacional (decimal) ISO/IEC 80000-13 (binario)
Múltiplo (símbolo) SI Múltiplo (símbolo) ISO/IEC
kilobyte (kB)103 kibibyte (KiB)210
megabyte (MB)106 mebibyte (MiB)220
gigabyte (GB)109 gibibyte (GiB)230
terabyte (TB)1012 tebibyte (TiB)240
petabyte (PB)1015 pebibyte (PiB)250
exabyte (EB)1018 exbibyte (EiB)260
zettabyte (ZB)1021 zebibyte (ZiB)270
yottabyte (YB)1024 yobibyte (YiB)280

En conclusión, lo que hace 20 años era toda una extensa explicación sobre el funcionamiento interno de las computadoras y el sistema binario, dejó de tener sentido… como tantas otras cosas que hemos enseñado.

Lo que Paula me enseñó

Paula me enseñó a dejar de usar la palabra “normal”.
¿Qué es lo “normal”? ¿Lo que dicta la norma? ¿Lo que aparece en la mayoría? ¿Cuál mayoría, la percibida? Si dejamos de ocultar a las personas que se apartan de esa normalidad impuesta, veremos que casi no hay personas que sean “normales”. Lo “normal” es la diversidad.

Aprendí lo que es el capacitismo, es decir, la discriminación según la capacidad de las personas. No sólo se trata de “ser amables” con alguien que tiene una discapacidad. Se trata de generar un entorno en el que las personas, todas las personas, puedan transitar, navegar por la web, acceder a servicios y que no se queden afuera del chiste ni de la foto.

Me enseñó que el respeto por el cuerpo del otro es mucho más que un concepto de la ESI. También es entender que si una persona se traslada en una silla de ruedas y no hay rampa, esa persona no quiere que la “alcen”, quizás por sufrir dolores en todo el cuerpo, o quizás porque simplemente no quiere que manipulen su cuerpo.

Paula me enseñó que tener una discapacidad no es un concepto binario. Alguien que se traslada en silla de ruedas quizás puede pararse, dar dos pasitos, pero no puede caminar tres metros. Alquien que usa un bastón de invidente, tal vez tiene una mínima visión para poder distinguir siluetas o algo en una pantalla de celular.

Paula me hizo generar interrogantes de los que no tengo aún respuesta… ¿Qué pasa cuando deseamos tener un hijo y la expresión es “que sea sanito”? ¿Qué pasa cuando proponemos “poner el cuerpo en la lucha”, en qué lugar quedan les militantes que no pueden salir de su casa?

Estoy segura de que Paula me enseñó muchas más cosas, pero en este pequeño homenaje están aquellas que fueron más fuertes y que resuenan en mi vida cotidiana al interactuar con otras personas.

Preparar un diseño 3D con Tinkercad

Cuando compré mi impresora 3D no me imaginé que me iba a dar tanta felicidad.

Al principio me limité a bajar modelos gratuitos (y algunos que pagué) para imprimir y aprender lo mínimo para empezar:

  • conceptos básicos, como saber qué es la cama, qué es el extrusor
  • comprar el filamento adecuado (PLA en mi impresora)
  • calibrar la impresora,
  • cambiar el filamento,
  • encontrar o crear los archivos de tipo .stl (imágenes en 3D)
  • abrirlos con el programa Cura y convertirlos en .gcode (que es lo que utiliza la impresora)
  • entender las medidas de lo que voy a imprimir y la cantidad de tiempo que llevará la impresión, y saber que me tengo que quedar al lado porque muchísimas veces la impresión falla y hay que suspenderla.

A veces el objeto se despega y comienza a “bailar”, otras veces simplemente no imprime una parte o comienza a imprimir “en el aire”…

Después de muchas impresiones descargadas o compradas, me empecé a animar a crear mis propios archivos .stl, utilizando Tinkercad

Crear un portaclips en Tinkercad

Lo que aquí puede parecer un lapicero termina siendo un portaclips, por la cantidad de horas que llevaría imprimir algo tan grande. Por ejemplo, este portaclips con el nombre de Lautaro, lleva 1 hora 56 minutos! Y es muy pequeño.

Programa Cura, porta clips que lleva una hora 56 minutos.

¿Cómo empezar? Primero, entramos a https://www.tinkercad.com/

Generamos un usuario y elegimos la opción Crear un Diseño.

Una vez que tenemos el plano de trabajo, veremos arriba a la izquierda el nombre que nos puso Tinkercad para el diseño.

Cambiar el nombre del diseño

Haciendo clic, lo cambiamos por el nombre de nuestro diseño.

Ahora tendremos a la derecha una barra de herramientas con objetos. Vamos a comenzar por crear un cubo.

Al poner un cuerpo en el plano de trabajo tenemos distintos iconos (nodos negros y blancos, flechas hacia arriba o curvas) para moverlo, cambiar su tamaño o girarlo.

Podemos rotar la visualización utilizando el icono que tenemos arriba a la izquierda.

Ahora vamos a poner un cubo hueco dentro del cubo sólido.

Para ver claramente el resultado, seleccionamos todo y utilizamos la opción “agrupar”

Una vez agrupado, podemos ver claramente que el cubo hueco nos dejó también ahuecada la base, y no es lo que queremos hacer, así que desagrupamos, subimos el cubo hueco para que quede un piso sólido, y volvemos a agrupar.

Ahora sí!

Una vez que tenemos la forma, podemos utilizar los nodos para modificar los tamaños.

Lapicero

También le agregamos algunas letras y dibujos:

¡Listo! Ya tenemos nuestro objeto para exportar en formato .stl y llevarlo al Cura, que es el programa que genera el archivo que necesita la impresora.