Sobre la inseguridad, la delincuencia y la empatía

Menem y Cavallo

Durante esta última semana tuve el placer de leer esta nota de Cynthia Frenkel llamada La inseguridad más radical.

Cito algunos párrafos e invito a leer la nota completa:

Descubrí a Camilo escuchando una entrevista radial que le hizo Andy Kusnetzoff  hace un año. Lo escuché decir: “Quiero que haya cultura en los barrios, deporte en nuestra villa… que sepan quién fue Kafka, Foucault, Van Gogh ¡Que se haga la prueba! ¿Qué pasa si inundamos de cultura la villa? En la villa tenés las armas servidas en bandeja para salir a robar. Es más fácil encontrar un arma que un libro. Si (…) es más fácil encontrar un arma y salir a robar que encontrar un libro y leer, entonces los resultados están a la vista.”[1]

(…)
Sus palabras me hacen pensar que la inseguridad más radical es la de la exclusión, la de no tener lugar en el amparo de los otros, de la sociedad. Y las principales víctimas son los marginados, los indigentes, los pobres… los “desamparados” (aunque en algunas ocasiones la pobreza y el desamparo no vayan de la mano).

María Julia Alsogaray y Menem

 

Quisiera responder aquí a algunas personas que en sus comentarios hablan de que la nota de Cynthia justifica la delincuencia.

Creo que esas personas no están entendiendo el post. Cynthia, cuando usa la palabra inseguridad, no hace referencia a la inseguridad que brinda el hecho de vivir en una sociedad en la que tenés que defender tus pertenencias porque te las quitan pegándote un tiro. Estamos hablando de otra inseguridad: la de la falta de seguridad social, la falta de salud, vivienda, educación, estamos hablando de personas que viven excluídas del sistema y que nos ven como extranjeros.

Elegí algunas fotos para ilustrar mi post que demuestran que para mí nada tiene que ver la Macri afirma que Policías y delincuentes viven en la misma villadelincuencia con la clase baja y las carencias. La delincuencia es otra cosa. Es lo que ocurre cuando alguien ya no cree en las reglas de una sociedad. Porque cree que es el dueño del país, o porque siente que ya no tiene nada que perder.

Acá estamos hablando de gente que no tiene un hogar, no tiene calefacción, no tiene educación, no tiene libros, no tiene salud… estamos hablando de gente con la que no se cumplen los derechos humanos. Y eso, para nosotros, es la peor inseguridad. Porque sentimos cierta empatía con ellos, porque una vez tuvimos frío, hambre, o alguna carencia. Porque podemos cerrar los ojos e imaginarnos que esta misma lluvia de otoño que yo disfruto en mi ventana está mojando el colchón donde un chico va a dormir esta noche. Porque podemos sufrir por otros. Y deseamos profundamente que esas personas dejen de sufrir.

 

 

 

 

 

 

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