¿Moocs? No, gracias. Prefiero los Grupos Abiertos de Aprendizaje Colaborativo.

Hace un buen tiempo vengo leyendo acerca de los MOOCS: Masive On Line Open Courses (Cursos Abiertos Masivos en línea).
Desde un primer momento pensé: ¡Qué bueno! ¡Un curso abierto! ¡Uno no, son muchos! ¡Qué bueno!
Me anoté en alguno que abandoné en seguida, pero seguí con la idea en la cabeza.

Un día me di cuenta de que yo tenía ya algo como lo que pensaba que eran los MOOCS: en el año 2009, yo creé el grupo de autoformación sobre administración de Moodle. Fue todo un éxito, mucha gente aprendió a administrar sus plataformas a partir de ese grupo. Y hace unos meses, creé un segundo grupo de aprendizaje colaborativo, que aún tiene pocos participantes pero que estoy segura que crecerá.

Últimamente andaba con ganas de ponerle otro nombre al grupo, y de crear un MOOC sobre otro tema también.

Pero hoy, gracias a Alejandro Tortolini en la red Crear, leí este artículo y se me vino el MOOC abajo:
La falsa disrupción de los MOOC: La invasión de un modelo obsoleto (Juan José Calderón Amador – Universidad de Sevilla, Ainhoa Ezeiza – Universidad del País Vasco, Mertxe Jimeno Badiola – CPES Nazaret BHIP. Donostia)

El documento dice en su resumen:

“Los MOOC (Massive Open Online Courses o cursos abiertos masivos online) se plantean como una
gran disrupción en Educación Superior, idea que se ha difundido en muy poco tiempo a través de medios profesionales, mass media y canales gubernamentales y universitarios.

Sin embargo, en un análisis crítico de la disrupción que suponen, vemos que si bien no presentan ninguna novedad en el campo del aprendizaje en red, suponen una invasión de los espacios de aprendizaje por parte de grandes empresas y fundaciones que entienden la educación como un objetivo de mercado. Vemos en los MOOC grandes riesgos de masificación de la enseñanza, uniformización cultural y científica y especulación económica, y esta visión se apoya en el análisis del recorrido de los MOOC desde su inicio en 2008 hasta la actualidad, en 2013 y en la experiencia del equipo de autores en torno al e­learning.”

Y entonces me pregunté: ¿Cómo no lo vi antes? Por supuesto, encantada con la idea de un paradigma diferente, abierto (o acaso no dice ahí “abierto”?), no observé el resto de los elementos que diferencian en mucho un MOOC a lo que yo en realidad busco con mi grupo de Aprendizaje Colaborativo.

Vamos a comparar: los MOOC versus un Grupo de Aprendizaje Abierto y Colaborativo, (podríamos llamarlo GAAC, nombre que acabo de crear para realizar esta comparación… porque parece que si algo no tiene su nombre con siglas al estilo anglosajón, no existe).

  • Curso versus Grupo: los MOOC están centrados en el contenido, lo que brindan es contenido y nada más que contenido… y mucho renombre de las instituciones que los brindan. Los grupos de aprendizaje abiertos y colaborativos, están centrados en las personas que quieren aprender; son grupos de personas que buscan, de forma proactiva, y en colaboración con otras personas en la misma situación, aprender y a la vez colaborar explicando a otras personas lo aprendido. No hay un único poseedor del saber: en el aprendizaje colaborativo, todos sus integrantes son poseedores de una parte del saber.

Mooc versus Grupo de aprendizaje abierto colaborativo

 

  • Open… ¿eso es bueno o malo? Si tomamos la palabra “Open” como “Abierto”, sí, parece ser bueno. Sin embargo, al leer el texto mencionado anteriormente se puede comprender que hay varios elementos negativos al abrir al mundo la educación universitaria de un país, y pensando en un curso cuyo contenido está escrito de antemano y no es producido por sus participantes:

Si bien se plantean los MOOC para facilitar el aprendizaje de cualquier persona en cualquier parte del mundo (acceso universal al conocimiento) y para que “los participantes incrementen su capital personal y su atractivo para el mercado de trabajo” (McAuley et al., 2011:43), la participación es baja y el índice de abandono, alto o muy alto. Los estudiantes participantes se muestran desorientados y sobrecargados, tienen baja probabilidad de interacción con expertos u orientadores, poca socialización real y poca profundidad en las interacciones; el abandono genera frustración en relación a sus capacidades, ya que estos cursos normalmente no señalan ningún nivel inicial de conocimiento en el acceso. (…) Finalmente, hay que tener en cuenta la brecha cultural y lingüística entre los participantes, que supone la adaptación de los participantes, en muchos casos de carácter internacional, a la lengua y la cultura del proveedor de los cursos.

En cambio, en un grupo de aprendizaje abierto y colaborativo, el contenido suele estar producido en gran parte por sus participantes, por la interacción entre ellos, que colaboran con sus preguntas y sus respuestas, recomendando enlaces interesantes o comentando experiencias. Lo que se viene haciendo hace décadas en las listas de correo, en fin.

  • Open… ¿para siempre? Por otra parte, en el mismo texto se menciona de qué manera estos MOOC comienzan a mostrar su lado comercial al comenzar a crear carreras en modalidad MOOC que permiten a las Universidades tener alumnos (clientes) de cualquier lugar del mundo.

En conclusión:

MOOCS: Colonialismo, mercantilismo en la educación, educación centrada en los contenidos, no se toma en cuenta la diversidad, y en definitiva, no se está ahí para aprender sino para obtener un certificado.

Grupos de Aprendizaje Abiertos y Colaborativos: Relaciones entre pares, construcción del conocimiento, innovación y fluidez de los contenidos, aprendizaje autónomo y fomento de la cooperación y no de la competencia.

 

 

 

4 thoughts on “¿Moocs? No, gracias. Prefiero los Grupos Abiertos de Aprendizaje Colaborativo.”

  1. genia como siempre! aprendo, aprendo, aprendo. Me encanta tu perspectiva. Ojalá pueda ser alumna tuya en algún curso!!

  2. Me parece muy interesante tu artículo Iris. Creo que las mejores reflexiones de estos tiempos son las que nos ayudan a no quedarnos fascinados por los espejitos de colores de las nuevas tecnología y las presuntas innovaciones y nos permiten identificar los intereses que están detrás de ellas.

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