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Archive for the ‘Retratos porteños’ Category

e-Reportaje: Gonzalo Zabala

Miércoles, marzo 18th, 2009

Fútbol de robots, imagen de Clarin.com

¿Qué es esto del fútbol de robots?
El fútbol de robots es una de las tantas aplicaciones de una nueva rama de la robótica, conocida como robótica situada. Esta disciplina se dedica al desarrollo de robots móviles autónomos en ambientes muy dinámicos. Para que quede más claro, hasta hace 20 años, los robots se utilizaban en fábricas, talleres u otros espacios, donde el comportamiento del robot era previsible y determinable previamente. Cualquier corrección o adaptación que tuviera que hacer a su accionar, podía realizarse sin urgencias. Gracias a que los “cerebros” de los robots se achicaron y aumentaron su velocidad de procesamiento, comenzaron a surgir proyectos de robots que llevan el cerebro en su mismo cuerpo, y que actúan rápidamente con el mundo que lo rodea. Como decía al principio, el fútbol de robots es una aplicación en particular, muy divertida, de reglas precisas y muy mediática. Pero con todas las características del problema original. Otros ejemplos son: robots de rescate, vehículos autónomos terrestres, espaciales, aéreos o acuáticos, robots que recorren cañerías para buscar pérdidas, robots de entretenimiento, aspiradoras hogareñas, tractores, etc. Con respecto al fútbol, hay muchas competencias nacionales e internacionales. La más importante en Argentina es el CAFR (Campeonato Argentino de Fútbol de Robots). En el exterior, la FIRA y la Robocup.

¿Qué tipo de robots se usan en estas competencias?

En las competencias de fútbol de robots, hay esencialmente 3 categorías. Una de ellas es la de los robots más pequeñitos, entre 4 cms y 25 cms de lado (o de diámetro si son redondos). En este caso, la cámara que capta el ambiente está montada sobre la cancha, a unos 4 mts de altura. Cada robot tiene un parche de colores que es captado por la cámara. La imagen se envía a una computadora externa, que la procesa y determina posición y rotación de cada robot. Y esa misma computadora, establece una estrategia y define roles de cada uno de los robots, enviándoles las órdenes en forma inalámbrica. Es decir, la visión de la cancha y la inteligencia están en una computadora externa. Pero está claro que todo es autónomo, los humanos sólo miramos desde afuera cómo se comportan nuestras criaturitas!!!

Otra categoría es de robots más grandes, donde la inteligencia y la visión está en cada robot. Allí, cada uno tiene su cámara, y “charlan” entre ellos para tomar las decisiones y armar entre todos la estrategia de juego. También se complementan para crear el mapa de la cancha, dado que muchas veces otros robots ocultan parte del ambiente. Entonces hacen un sistema de “votos” para definir la posición de cada robot.

Por último, están los humanoides, donde la visión y la inteligencia también está en cada uno, pero además, tienen que andar en dos “patas”. En esta categoría los partidos no son muy emocionantes aún, porque son muy torpes y lentos.

¿Quiénes son los participantes de estas competencias?

En el 99% de los casos son centros de investigación de universidades. Hay casos especiales, principalmente ¡argentinos! donde participan colegios (Roberto Arlt de Tortuguitas o el Schönthal de CABA) y Spiritual Machine (un equipo de particulares). Pero en general, la infraestructura, recursos económicos y conocimiento técnicos necesarios para llevar adelante un equipo exige la presencia de una Universidad.

¿Qué otras competencias de robótica existen en el mundo?

Otras competencias son las de rescate, las de resolución de un problema determinado como puede ser seguir una línea lo más rápido posible, lograr que un robot salte determinada altura, pruebas con humanoides, robots subacuáticos, aéreos, lucha de sumo, etc.

¿De cuáles participaste?

A nivel internacional, participamos, además de varias competencias de fútbol de robots, en una competencia de rescate y en otra de detección de minas. A nivel nacional, en esas y muchas más!

¿Qué apoyo recibiste por parte del gobierno?

Por ahora, ninguno! Sólo hemos recibido apoyo de Telecom en un par de oportunidades y de Tam para un viaje. Pero no mucho más.

¿Trabajás como investigador?

Trabajo como investigador en el Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática (CAETI) de la Universidad Abierta Interamericana.

¿Y qué investigás?

En estos momentos, estamos desarrollando un conjunto de plataformas educativas para la enseñanza de robótica, dentro de un ambiente de objetos que se llama Squeak, pensado esencialmente para chicos. Y de vez en cuando, nos jugamos un picado con los viejos robots!

¡¡Muchas gracias!!

Este post pertenece a una serie llamada Retratos porteños, en la que entrevistaré a una serie de personas que hacen a nuestra ciudad de Buenos Aires, desde la cultura, desde el trabajo o desde una pasión.

e-Reportaje: Luis Alberto Melograno Lecuna

Viernes, febrero 13th, 2009

Nunca se conoce del todo a una persona. Empecé a conocer a Luis Alberto Melograno Lecuna (Betto), hace más de 10 años a través de la lista Infoedu. Como suele suceder en ambientes profesionales, nos fuimos encontrando en variados grupos, listas, redes sociales y proyectos. En los últimos años nos conocimos personalmente y organizamos -junto a Román Gelbort- el primer y segundo Simposio de Software Libre y Educación.
A medida que lo fui tratando, fui descubriendo diferentes facetas de su personalidad: es educador, escritor, médico, artista plástico, gestor cultural, investigador educativo,
e integrante de la famosa “patota cultural”.

¿Qué era eso de la “patota cultural”?
Fue un mote despectivo que utilizó en aquél entonces un comunicador (Sergio Velasco Ferrero), para referirse fundamentalmente a los hombres y mujeres de la cultura que nutrieron con sus propuestas y accionar, los primeros años del gobierno de Alfonsín. Reunidos a partir del “Centro de Participación Política”, creado por Jorge Roulet, integramos distintas comisiones. Allí fui designado coordinador de la Comisión de Política Cultural. Integraban los grupos entre otros Marcos Aguinis, Pacho O’Donnell, Mirta Arlt, María Esther de Miguel, Santiago Kovadloff, Manolo Antín, Hebe Clementi, Carlos Gorostiza, Osvaldo Bonet, Ricardo Wullicher, Alfredo Iglesias y Aída Bortnik. Al principio la coordinación general estaba a cargo de Luis Torres Agüero, y de Luis Gregorich, quien era el candidato natural a acceder al cargo de Secretario de Cultura de la Nación. Pero lamentablemente, la picardía de alguien con llegada directa a Alfonsín, logró que finalmente el elegido fuera otro, famoso como dramaturgo, pero que a Gregorich no le llegaba ni a los talones, desde el punto de vista de la conducción y administración. Esto fue una gran frustración, porque otra hubiera sido la historia con un intelectual y hacedor de la jerarquía de Gregorich como referente.

¿Y cómo fue esta experiencia política?
Con claroscuros. De hecho, no prosperó de manera organizada. Alguno aprovechó individualmente la situación, ya sea iniciando una “carrera política”, y otros, acogiéndose a los dudosos beneficios de la jubilación de privilegio, lo cual demuestra palmariamente que la viveza criolla no es ajena tampoco a los intelectuales argentinos. De todas maneras, rescato por exitosas, las experiencias de Manolo Antín en el Instituto del Cine, de Luis Gregorich en EUDEBA, de Javier Torre en el San Martín, y de Pacho O’Donell en Cultura de la ciudad de Bs. As. En lo personal, mis incursiones o intentos de incursión para colaborar en la transformación de la política fueron todos exitosos fracasos. Las tres veces que lo intenté, como Director de Cultura de Mar del Plata y en dos ocasiones como Coordinador de Gabinete de la Secretaría de Cultura de la Nación, me echaron, lo que he vivido  como un mérito dada la incompatibilidad entre mi manera de hacer las cosas, y la burocracia y mediocridad que rodea a la gestión pública argentina en todos sus estamentos. Siempre se dice que no sirve  despotricar contra el gobierno de turno, que hay que meterse en política para mejorarla y trabajar desde adentro por una sociedad mejor. Pero eso no es nada fácil, cuando la corrupción, la mediania y la máquina de impedir es estructural y omnipresente.

O sea que no hubo más intentos de incursionar en la política…
Bueno, uno no se resigna a que todo siga igual o peor, y años después ofrecí mis servicios a distintas fuerzas políticas, y la única que me respondió fue Unión por Todos. Allí participé de las comisiones de Cultura, Comunicación y Educación, elaborando una plataforma cultural nacional y otra para la ciudad de Buenos Aires. Como Coordinador de Comunicaciones y Cultura, participé activamente en la campaña electoral de UPT para las presidenciales del 2003 y para la Jefatura de Gobierno tiempo después. Y hasta allí llegó mi amor. Definitivamente, decidí dedicarme a mis propios proyectos educativos y culturales, que fui gestando desde mi salida de la Secretaría de Cultura, en 1988. Mi paso por la política, fue en sintonía con esa famosa frase atribuida a Cervantes: “La vida es un mero aprendizaje de la decepción”.

Siempre me sorprendió tu optimismo, tu apuesta por la cultura. Podrías haber seguido ocupando cargos políticos y sin embargo…
Preferí llevar adelante mi propio proyecto, dejando quizás un último intento de meterme en política para un futuro más que lejano. Así surgió “Pueblo Blanco”.

¿Por qué “Pueblo Blanco”?

Sol Pueblo Blanco

Necesitaba encontrar un nombre de contenido y significación universal, que expresara los conceptos de tolerancia, respeto por la diversidad, y no discriminación, es decir, los valores humanos positivos que sustentan la Cultura de la Paz. La palabra “pueblo” implica la esencia gregaria del ser humano: nos realizamos en cuanto somos seres sociales. Y el color “blanco” es la suma de todos los colores. La lectura entonces es: Somos seres sociales que debemos respetarnos mutuamente, y nuestras diferencias de género, color, credo, ideologías, lejos de separarnos, deben nutrirnos y enriquecernos en la convivencia.
El sol euríndico de Pueblo Blanco, con dos rostros de perfil que conforman una sola cara, representa la síntesis del viejo y nuevo mundo, ya que los rioplatenses no somos ni 100% americanos, ni 100% del viejo mundo, sino un compendio de ambas culturas, lo que nos da un sentido universal. Esta concepción rechaza absolutamente a la corriente de pensamiento que dice que no tenemos raíces, que no tenemos historia. Al contrario, podemos abrevar desde el sentido de pertenencia, de múltiples aportes culturales de América y allende el océano.

Pueblo Blanco surgió con un centro cultural en Punta del Este, Uruguay – que aún conservamos y cuyo mérito ha sido contribuir desde la cultura a la integración regional -  otro en Buenos Aires, que se “comió” el efecto “Tequila” a principios de los noventa, y un kinder, colegio primario, y secundario, llamado “United High School”, que se conformó con la fusión de dos prestigiosas instituciones: el Victoria College, y Pueblo Blanco High School.

Supongo que llevar adelante un proyecto de estas características no será fácil en nuestro país…
Suponés muy bien. El apoyo estatal a la iniciativa privada es nulo. Peor aún: en realidad, en vez de apoyar a quienes dedican su patrimonio intelectual y económico a la cultura y la educación, (como sucede en los países civilizados), los gobiernos argentinos los maltratan y atacan por acción u omisión. Por caso, es sabido que desde el default hasta nuestros días, han desaparecido más de un centenar de escuelas de gestión privada solamente en la ciudad de Buenos Aires, ante la indiferencia oficial. Por eso podríamos parafrasear a la lapidaria frase cervantina, diciendo que “Tratar de cambiar para bien las cosas en Argentina, es un mero aprendizaje de la decepción”. Pero hay que seguir adelante, como dice el “Avanti” de Almafuerte. Contra viento y marea. Si perdemos la esperanza, todo estará perdido.

Ignacio García Hamilton, Rodolfo Rabanal, Fernando Diaz Plaja, Luis Alberto Lecuna. Centro Cultural Pueblo Blanco de Punta del Este

En las numerosas actividades que habrás organizado en tantos años de gestor cultural, conociste seguramente a numerosas personalidades de la cultura. ¿A quiénes rescatás?
Sería largo de enumerar, pero sin dudas a Borges y a Piazzolla, como paradigmas de máxima jerarquía en sus respectivas actividades, al filósofo Jaime Barylko, maestro y amigo, a Bernardo Kliksberg y su accionar desde organismos internacionales bregando por el desarrollo latinoamericano a partir de la ética, a Ricardo Marcángeli, un pintor excepcional que no ha trascendido en función de su calidad, al venezolano Luis Alberto Machado, autor de “La Revolución de la Inteligencia”, tan polémico como contundente en su visión de nuestra realidad y de la necesidad de “democratizar” la inteligencia, y cuya lectura recomiendo.

¿Cómo se hace para llevar adelante tantas actividades diferentes como la de escritor, artista plástico, investigador?

Jorge Lanata, Luis Alberto Lecuna

Pues necesariamente algunas son postergadas por las exigencias que plantean otras. Cuando dejé de  ejercer la Medicina para dedicarme a la Educación, no sabía que seguiría tan ligado a ella a partir de la Neurociencia. Hoy en día es fundamental este vínculo, para saber cómo aprende nuestro cerebro, y generar entornos de educativos más compatibles dentro de este artificio que es la escuela. Las Artes Plásticas han sido las más postergadas porque la actividad en una escuela es muy absorbente y demandante. Pero despunto el vicio con algún taller de escultura, que es la disciplina que más me apasiona.
Actualmente, me estoy dedicando más a la investigación educativa, al desarrollo de nuestra postura o modelo educativo que he denominado “integracionismo educativo”, motivo por el que me convocan con cierta asiduidad a dar conferencias en congresos internacionales, y fundamentalmente a escribir, tanto textos técnicos como de ficción. ¡Es que la vida es muy corta, y hay que sacarle el jugo!

¡Muchas gracias, Betto!

Este post inaugura una serie llamada Retratos porteños, en la que entrevistaré a una serie de personas que hacen a nuestra ciudad de Buenos Aires, desde la cultura, desde el trabajo o desde una pasión.

Enrique Lifschitz, creador de Vínculos Vecinales

Domingo, diciembre 7th, 2008

Hace un tiempo que no  hago reportajes por email (e-reportajes), pero a partir de mis notitas sobre Villa Santa Rita y su publicación en Vínculos Vecinales, empecé a preguntarme cómo era la persona que durante tantos años hizo tanto por este barrio. Y por suerte pude preguntárselo a él, aunque no en persona sino por correo electrónico.

Enrique, ¿cómo empezó todo esto?

Hola Sra Iris: Respondo a su inquietud
Desde la adolescencia participé en clubes como Combinados (ya no existe hace mucho), que  estaba en Emilio Lamarca Entre Remedios de Escalada de San Martin y Belaustegui. Mi inquietud era llevar cultura donde solo había deportes , bailes, sociales y algo más. Organicé la Comisión de Cultura. Fundé la Biblioteca Almafuerte (uno de mis poetas preferidos). Y actos culturales, conferencias, etc. . Después fui invitado a participar de la Comisión Directiva de la Sociedad de Fomento 25 de mayo en Cesar Díaz y Emilio Lamarca, a pesar de que no era socio todavía, con el pedido expreso de organizar la parte cultural y la defensa de las necesidades y derechos edilicios de los vecinos. Acepté y entre otras cosas creé el Teatro Cumbres de América, donde con la participación de artistas amigos míos y la incorporación de vecinos se dio por primera vez la obra El tren Amarillo, del Federico Galich , por aquel entonces
embajador de Guatemala en Argentina cuyo Presidente el Coronel  Jacobo Arbenz impulsaba una transformación social en su país dominado por la United Frit quien monopolizaba con un sistema de brutal explotación el cultivo de la banana en ese país y en otros paises de la región. (De eso se trataba la obra “El tren Amarillo”) y participó el propio autor el embajador Galich del estreno de la misma. Lo que sucedió después usted lo debe saber: La intervención armada de Estados Unidos , el derrocamiento de Arbenz y su reemplazo por un dictador a su servicio como sucedió en la mayoría de los paises de América Latina.

Impresionante… ¡Cuántas cosas! ¿Y después?

Por ese entonces 1958 -yo tenía entonces 27 años- me imbuí de la problemática barrial a través de los documentos de esa Sociedad de Fomento. Y me enteré de que los terrenos de Magariños Cervantes y Mercedes utilizados como canchas de fútbol por los vecinos pero rodeados de basurales infectos estaban reservados por edicto del año 1932 para Plaza Pública y Campo de Deportes y como se había cumplido el plazo legal y nada se había hecho, los sucesores de los antiguos dueños que lo habían donado o que se expropiaron (no recuerdo bien) solicitaban su devolución, seguramente para hacer un emprendimiento inmobiliario. Así fue que con la autorización del resto de los directivos convoqué a una reunión instituciones y vecinos para que se enteren y propuse organizar la movilización para que se cumpla la ordenanza del año 1932. Así nació la Comisión Vecinal Floresta Norte en la que fui designado Secretario General y asi nació la primer época de Vinculos Vecinales como difusor y expresión de la lucha de los vecinos por el campo de deportes y la plaza, además de reflejar otros temas como información de las instituciones, la solidaridad con afectados de una gran inundación que hubo por aquel entonces por una fuerte sudestada etc. El director del Periodico en aquel entonces era el Vecino Francisco Bajo Moreno, su Co- Director Mario Piotti con Imprenta todavia existen en Gualeguaychú 1240, donde se imprimía el periódico con su hermano Rodolfo Piotti (Emblemático luchador socialista) su Secretario de Redacción Don Amero Rusconi, y yo como redactor y cronista . Duro sólo unas cuántas ediciones por que cada uno tenía su trabajo o empresa y la continuidad requería dedicación total.

Es lo que suele ocurrir con los proyectos… pero Vínculos Vecinales revivió… ¿cómo fue?

En el año 1985, al calor de lo que fueron  las luchas por la recuperación para uso publico de la comunidad del Polideportivo Pomar, que la Dictadura Militar antes de retirarse de la escena se lo había entregado para su explotación a una institución privada y estando yo circunstancialmente desocupado por el cierre de una pequeña empresa en la que participaba y siendo esa mi vocación, comencé a editar el Periódico Vínculos Vecinales sorprendiéndome el gran apoyo que recibí tanto de la comunidad como del comercio y los profesionales del barrio, donde yo era ampliamente conocido por estar siempre vinculado y participando en toda movilización vecinal por distintos problemas y en clubes, sociedades de fomento, Cooperativas etc. Inspirado en mis ideales de un mundo y un país mas justo, mas igualitario, por la paz, la cultura del trabajo y la solidaridad.

Y acá estamos, 24 años de edición mensual nunca interrumpida, en mis primeros 77 años, haciendo de esta tarea mas una forma de vida que un medio de vida y pienso persistir en ella mientras mis pies sigan caminando y mi mente me responda y no se le de por delirar alcanzado por el alzheimer. Porque hacerlo, pienso que sin buscarlo le da no solo mas años a mi vida, sino lo que es mas importante mas vida a mis años.
Más amigos, más comunicación, más motivos para estar activo y más autoestima acrecentada por el estímulo del afecto que recojo tanto de mi familia como del entorno en que me desenvuelvo.

Muchas gracias por todo lo que hizo, sigue haciendo y hará por nuestro barrio. Gracias por contarnos toda su valiosa historia.

Este post pertenece a una serie llamada Retratos porteños, en la que entrevistaré a una serie de personas que hacen a nuestra ciudad de Buenos Aires, desde la cultura, desde el trabajo o desde una pasión.